COLUMNA

Mucho cuidado con el Acuerdo Nacional

Muchas voces se han alzado a favor del “acuerdo nacional”. Petro lo ha planteado tres veces desde el 20 de julio, en la instalación del Congreso. La idea suena atractiva para un país políticamente polarizado.
Pero hay que tener mucho cuidado.

canal de WhatsApp

Muchas voces se han alzado a favor del “acuerdo nacional”. Petro lo ha planteado tres veces desde el 20 de julio, en la instalación del Congreso. La idea suena atractiva para un país políticamente polarizado.
Pero hay que tener mucho cuidado. Para empezar, el gran acuerdo nacional es la Constitución del 91. Esa carta política refleja mejor que cualquier otra cosa los consensos básicos de la inmensa mayoría de los colombianos. En su elaboración participaron ciudadanos de todas las vertientes políticas y su carta de derechos y los mecanismos de protección de los mismos son de vanguardia. Su aplicación, en general, ha permitido asegurarle a la Carta una indudable legitimidad de ejercicio.


De manera que no sería de ninguna manera aceptable un acuerdo que minara la Constitución del 91, que fuera en contravía de sus pilares estructurales. Es lícito preguntarse si el propósito último de Petro es la modificación del modelo económico que contiene el texto constitucional. Eso es lo que dejan traslucir sus críticas al pacto de Santos con las Farc. Petro ha sostenido que ese pacto debe reformarse porque está “incompleto” y “no se tocó el modelo económico”.


En la misma dirección parecen ir los diálogos con el Eln, la idea de “la paz completa” que plantean y la hipótesis de que sus resultados obligarían a todos porque serían resultado de la “participación ciudadana”. Pareciera que la izquierda radical busca la reformulación del modelo económico por vía de los posibles acuerdos con los elenos o, la alternativa nueva, del “acuerdo nacional”.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR