COLUMNA

Mi voto

Un gobierno “lógico, ético y estético”. Esa es mi elección. 

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Mi voto por Rodolfo Hernández ya está cantado, pero hoy intento convencer a quienes aún no logran distinguir la verdad de la mentira que atiborra las redes, para decidir frente a una disyuntiva sin antecedentes: democracia y libertad con Hernández; socialismo y dictadura con Petro. Por ello, más allá del voto “antiPetro”, quiero destacar los valores que encuentro en quien será el próximo presidente de Colombia.

Primero, el compromiso de gobernar “con lógica”. Hernández es ingeniero civil, como yo, una profesión en que las decisiones no se toman por impulso, sino a partir de planos y cálculos; de sentido común, de planeación, economía y calidad. El ingeniero Hernández es tomador de decisiones informadas, porque las malas son costosas y las buenas afortunadas y rentables, como lo demuestra su éxito empresarial.

Segundo, gobernar “con ética”, más que compromiso de campaña es un deber, aunque siempre se quede en discurso, pues al gobernante no le alcanzan la burocracia y el presupuesto para pagar los compromisos del candidato. 

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