El senador, es decir, el servidor público, Gustavo Petro, candidato a la Presidencia de la República de Colombia, textualmente en un twit escribió: “algunos de los generales están en la nómina del Clan. La cúpula se corrompe cuando son los politiqueros del narcotráfico los que terminan ascendiendo a los generales”. Impulsivo. Antipático.
Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda, comandante del Ejército Nacional de Colombia, literalmente hubo de responderle al inefable Petro: “A ningún general he visto recibiendo dinero mal habido. Los colombianos lo han visto a usted recibir dinero en bolsa de basura”. Estas palabras se protegen en la norma que sigue:
El Art. 219 de la Constitución Nacional señala que la Fuerza Pública no es deliberante, excepto “sobre asuntos que se relacionen con el servicio y la moralidad del respectivo cuerpo”. Al rompe la malévola expresión del candidato Petro “algunos de los generales están en la nómina del Clan” esa es una afirmación amoral contra “algunos” miembros de la institucionalidad de la fuerza pública.




