Por Leonardo José Maya
La doctora Gutiérrez era la Jefe del departamento comercial de la empresa, economista encantadora, cabello finamente cuidado, vestidos costosos de última moda, perfumes exquisitos y pecho dormido.
Fello el mensajero, vivía en el barrio obrero, andaba en motocicleta, cabello engominado y gafas de aviador. Una mañana de mayo se apareció con una rosa espléndida que le enviaba un señor desconocido, aparentemente era un tipo distinguido, de auto lujoso y lenguaje excelso.




