COLUMNA

Más que valduparense, soy vallenata

Soy costeña de agua dulce porque, aunque mis pies no se hundan en la arena del mar, mi corazón está profundamente arraigado en esta tierra fértil de historia, música y tradición.

canal de WhatsApp

Normalmente, tengo una discusión con mis amigos porque, cuando alguien me pregunta de dónde soy, no dudo en responder que soy vallenata y ellos insisten en corregirme diciendo que soy valduparense. Y es que, aunque ambos términos parecen sinónimos, la diferencia va mucho más allá de un simple juego de palabras o un tema de oficialismo: es una cuestión de identidad.

En el fondo se encuentra el orgullo profundo del patrimonio cultural, histórico y social que representa ser vallenata. No se trata solo de haber nacido en esta ciudad, sino de ser parte de una tradición que ha marcado a Colombia y al mundo a través de la música, los relatos orales y una forma particular de ver la vida.

“Valduparense” suena más formal. Aún recuerdo lo raro que se me hacía leerlo en el directorio cuando era pequeña. Es como si me forzara a una categoría más urbana y técnica, ligada exclusivamente a los límites geográficos de Valledupar. La palabra tiene una connotación más racional, menos emocional y, sobre todo, menos cultural.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR