El 21 de marzo, Día Internacional de la Poesía, en el preámbulo de la entrada a la estación que nos llena de verdor el campo, donde se fertiliza la naturaleza y las abejas y mariposas recrean su esplendor polinizando las plantas, tarea fundamental para la dispersión de polen y el sostenimiento de la diversidad biológica. La primavera es vida, es poesía.
“El 22 de marzo llega la primavera, por eso le canto a mi morena que tiene sabor a primavera; lo mismo consiste con las mujeres que son como plantas cuando llueve”, de esta manera Leandro Díaz describía y comparaba la primavera con la mujer de una forma mágica y de ensoñación.
Pues bien, justo en este espacio de quimeras, de sueños y poesía, tuve la oportunidad de participar en el lanzamiento de la edición dorada, conmemorativa, número 100 de la revista Maríamulata de Santa Bárbara Editores, que dirige nuestro dilecto y preciado amigo Alfonso Ávila Pérez en la ciudad de Barranquilla; Alfonso es poeta, comunicador social, periodista; es un gestor cultural que ha llevado como estandarte de vida la herencia que su padre y maestro Abel José Ávila Guzmán, escritor y filántropo cultural, le dejara como un invaluable tesoro.
Caminando con él y apoyándolo de forma significativa está Alejandra Moreno Astwood, la dueña de ese corazón noble, la saetilla: norte y sur. Y como fiel escudera está en su equipo, remando junto a él, Adriana Acosta Álvarez, quien funge como coordinadora editorial; junto a ellos todo un equipo especial que hacen de lo complejo algo fácil, editar a ‘Maríamulata’ mes a mes.
Decir que van 100 ediciones es fácil, pero vaya y hágalo. Dedíquese a buscar material, a editar, maquetar, verificar y en ocasiones corregir; nos dice la nota editorial de Camilo Ávila Bustos que ‘este número representa la persistencia de un proyecto editorial que, durante años, ha abierto un espacio para la palabra, el pensamiento y la creación literaria desde la región’.
Luis Felipe Vásquez Aldana, gerente general de RCN Barranquilla Atlántico, comenta: “Señor Alfonso Ávila, editor y amigo: escribir en el Caribe es difícil; publicar allí lo es aún más; crear una editorial y una revista cultural equivale a un suicidio”.
Desde Valledupar viajé con mi mochila llena de sueños y el corazón repleto de poesía, vibrando con la sinfonía de un cúmulo de vates, todos llenos de nerviosismo, pero con el corazón henchido por el orgullo de estar. Con Martha Navarro Bentham, chimichagüera de cepa, representamos las letras de nuestro bello departamento: el Cesar.
Ese sentir especial en la ambrosía de una noche de ensueños y magia caribe que trasegó por el sortilegio de un acto de anécdotas, de jóvenes noveles en la escritura, que la dieron toda; de veteranos y más, que siguen dando lo mejor de sí.
Cierro dándole las gracias a Alfonso, a Alejandra y a Adriana, a todo el equipo de ‘Maríamulata’ por permitirme estar en esta exquisita edición, por su denodado trabajo y por creer en las letras de nuestra región, vienen cosas buenas.
“Hay seres que, con amor, se entregan de corazón, y cumplen con devoción, de Dios su grato fervor. Esparcen su dulce olor, y ayudan al desvalido, orar por ellos pido, y que el Señor les proteja, pues su bondad siempre deja, esencia de amor sentido”. Sólo Eso.
Por Eduardo Santos Ortega Vergara
