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María Corina ante Trump

Aunque la mayoría de los latinos pensábamos que Trump sí iba a dar un zarpazo para deponer a Maduro, casi nadie podía asegurar cómo iba a ser el desenlace después de neutralizar al dictador.

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Aunque la mayoría de los latinos pensábamos que Trump sí iba a dar un zarpazo para deponer a Maduro, casi nadie podía asegurar cómo iba a ser el desenlace después de neutralizar al dictador.  Hubiéramos deseado que trajeran a Edmundo González y a María Corina Machado para que ejercieran el poder y todos quedaríamos felices, sin Maduro, Diosdado y Padrino López.   Craso error.  Generalmente desapruebo casi todo lo que hace Trump, pero creo que en esta ocasión tiene sentido lo que está haciendo.  Seguramente ha tenido en cuenta la lección fracasada del autoproclamado presidente Juan Guaidó, quien demostró desde el primer día de su alocada posesión que no tenía ninguna estrategia para ejercer el mando sobre instituciones, fuerzas armadas, recursos, etc.  

La persona que más ha luchado en los últimos años en contra de la dictadura ha sido María Corina, exponiendo su integridad ante un régimen despiadado contra sus opositores.  Su lucha legítima, equilibrada y valiente, le sirvió para escoger y hacer elegir a su amigo Edmundo González como presidente, pero él sencillamente no tiene con que gobernar.  Trump no iba a arriesgarse a llevarse a Maduro para quedarse a sostener una guerra prolongada contra las fuerzas del régimen.  No hubiera terminado bien.  Creo que acertó en hacer una transición con alguien de adentro a cambio de que aceptara las condiciones que se le exigieran.  El chavismo cuenta con una base minoritaria pero armada, adoctrinada y violenta, no en vano llevan más de 20 años recibiendo adiestramiento y armamento, mientras el pueblo en oposición está indefenso y atemorizado ante un Estado represivo y letal.  ¿Qué institución o fuerza armada del Estado iba a obedecer a Edmundo? En estos momentos, ninguna, por supuesto.

Por el rol que ha desempeñado en la oposición, Corina creyó que ella sería la primera en ser llamada a liderar la transición en su país, pero no tenía claro que los intereses de Trump distan mucho de los suyos.  Trump no incurrió en un gasto, está haciendo una inversión.  Los costos generados en esta operación se recuperarán con generosos intereses que se obtendrán del petróleo venezolano y de otros minerales que se puedan explotar con buena rentabilidad para sus multinacionales.  La duración y la manera en que se haga esta transición no tiene mucho que ver con justicia, democracia y otros principios éticos; se hará más bien buscando réditos económicos y políticos.

Se equivoca María Corina creyendo que adulando y lisonjeando a Trump obtendrá concesiones.  Trump desprecia a los débiles y ella se ha mostrado como tal al entregarle su más preciado bien, la medalla del Nobel de la Paz, lo cual además fue un exabrupto. No menciona una palabra por las medidas que se están tomando en la actual transición, así sea ella la gran perdedora.  Se arrodilla ante el poder de Trump, pensando que esta es la mejor manera de obtener beneficios, pero obtendrá exactamente lo contrario: que la siga ultrajando.  

Este desenlace tiene similitud con uno de los momentos épicos de la película ‘Troya’, cuando Agamenón, hermano del poderoso rey Menelao, le pide a Héctor que entregue a Helena, su esposa raptada por Paris, para evitar la guerra; Menelao, que está a su lado, le susurra al oído: “Yo no vine por Helena, vine por Troya”.  Igual suerte le puede estar ocurriendo a María Corina;  quizá esta valerosa pero ingenua mujer en algún momento le dijo a Trump: “Dame la presidencia de mi país” y Trump probablemente le respondió: “Yo no ordené esta cinematográfica y costosa operación por tu presidencia, la ordené por el petróleo de tu país”.

Por Azarael Carrillo Ríos

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