Este mundo, el que pretendemos cambiar, pues todo lo vemos complejo, duro, caro, sin oportunidades y quizás con demasiadas normas; con excesiva corrupción, con desorbitantes impuestos.
Con desmedida desigualdad social y sin oportunidades para aquellos que con sacrificio alcanzan peldaños medianamente superiores.
Ese mundo en el que aquel que tiene mucho quiere más y si puede quitarle al otro pues lo hace sin pudor alguno; ese mundo en el que unos pocos concentran el poderío ‘capitalista politiquero’, apellidos de dinero que ponen y quitan gobernantes.




