Recientemente, en Valledupar, se han presentado casos de maltrato animal, particularmente en especies domésticas. Esto ha llamado la atención de la comunidad vallenata, la cual exhibe su furor frente a tan deleznables hechos.
Pese a esta indignación, vemos cómo salen a relucir quienes justifican esta problemática, con base en la dependencia y la irracionalidad animal y, con ellos, cierta controversia de antaño: los animales como sujetos de derechos.
En efecto, los animales cumplen una función vital en nuestro territorio, la sociedad cesarense ha cimentado su cultura -en gran medida- sobre las bases del sector agropecuario, partiendo, por ende, de la prevalencia de las necesidades humanas. No obstante, ello no es óbice para rechazar toda clase de atropellos que, contra ellos, se cometen. Si bien, el hombre se sirve de los animales y viceversa, en muchos casos (tal como el esquileo ovino), debe hacerse recorderis de la autonomía funcional y las capacidades sensoriales.




