COLUMNA

Mal perdedor

Perdieron y ahora, sistemáticamente, vemos cómo Petro se ha negado a reconocer su derrota.

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Lo anticipamos. En varias de nuestras columnas durante la campaña electoral, afirmamos que la izquierda, que el Pacto Histórico, su entramado de corrupción y porquería, tenían que mantenerse en el poder no solo para cuidar sus intereses, sino por un tema concreto: evitar, a toda costa, que un nuevo gobierno tuviera acceso a todas las irregularidades en las que incurrieron en estos 4 años. Perdieron y ahora, sistemáticamente, vemos cómo Petro se ha negado a reconocer su derrota; mientras tanto, Cepeda se muestra incoherente al aceptar una curul en el Senado —no se puede quedar sin la platica del Estado de la que él y su esposa han vivido siempre—, en una decisión que, tácitamente, envía el mensaje de aceptar que perdieron. Pero insiste en afectar la gobernabilidad de Abelardo de la Espriella y, cada vez que puede, hace comentarios buscando generar desconfianza en el reciente proceso electoral. Me pregunto: si Cepeda desconoce el resultado en las urnas, ¿por qué acepta su curul en el Senado? Sencillo: porque no tiene argumentos ni pruebas, porque mantiene un discurso mezquino y mentiroso que busca minar la llegada de De la Espriella y porque necesita un ingreso.

Los zurdos de Colombia están desesperados. Bendita la hora en que Donald Trump incluyó a Petro en la “lista Clinton” y eso llevó al guerrillero a suplicar por una reunión en la Casa Blanca, en la que terminó saliendo “con el rabo entre las patas”, asustado, pero especialmente, advertido. El mismo Petro dio pie para eso, se entregó “en bandeja de plata” a los Estados Unidos y regresó a Colombia con las manos vacías y con unas esposas puestas en sus muñecas. Petro ha expresado que no asistirá a la posesión del nuevo gobierno y no podemos estar más agradecidos con él por eso; ni lo necesitamos, ni lo queremos “salando” a De la Espriella ni a la nueva etapa, esperanzadora por demás, que inicia Colombia. Como lo pregona nuestro himno nacional, “cesó la horrible noche” y en menos de 20 días iniciará el proceso de reconstrucción de Colombia. En el país se respira un aire diferente, se siente un ambiente positivo, muy agradable; la incomodidad de algunos es, precisamente, la que nos da tranquilidad con lo que viene. Ya basta de esta tragedia que dejó el primer gobierno comunista de la historia.

Mientras tanto, el mundial de fútbol llega a su fin y estaremos haciéndole fuerza a España. El domingo tendremos puesta esa camiseta roja que ha destellado con talento, equilibrio y respeto por cada rival que ha enfrentado. El proceso del técnico Luis de la Fuente es exitoso y merece terminar de la mejor manera posible: con el segundo título para España. Después de este último partido se iniciará un nuevo proceso, de 4 años, para volver a vivir la intensidad de estas semanas. Vimos un torneo con equipos muy físicos y tácticos, en los que no encontramos un rival chico, disciplinados, que dieron espectáculo en cada juego, con defensas juiciosas, rápidas, equipos maduros, de muy alto nivel. 

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