Lo primero fue precisar la fecha y, efectivamente, no era el 28 de diciembre, porque de entrada no alcanzaba a entender cómo era aquello de que a uno le pagaran por irse a vivir a los Alpes suizos, un lujo para millonarios en euros y que ahora, aparentemente, se aparecía como una posibilidad al alcance de la mano de mortales comunes y corrientes, y no era el Día de los Santos Inocentes, en el que por tradición se practica aquello de promulgar noticias fantásticamente buenas —o malas—, pero sin fundamento, y pueden generar risas o sustos y, si se quiere, hasta problemas.
Pero al abordar la lectura de una crónica de El Tiempo, cuyo autor es Pablo Pachón Ramírez, en la que relata que Albinen es un pequeño pueblo suizo, a unos 1.300 metros sobre el nivel del mar, rodeado por los Alpes y con vista al valle de Valais, y para llegar a él hay que atravesar carreteras estrechas, léase bellos caminos, rodeados de montañas, bosques y pequeños poblados hasta un sitio donde predominan las construcciones de piedra y madera, las calles angostas y un ambiente completamente alejado del ritmo de las grandes ciudades, conservando buena parte de la arquitectura tradicional de los Alpes suizos. Sus viviendas, muchas construidas hace décadas, se mezclan con pequeños callejones, jardines y balcones que miran directamente hacia las montañas. El tráfico prácticamente no existe, el transporte público funciona con pocos recorridos al día y la tranquilidad hace parte de la rutina y como si fuera poco resalta la sensación de seguridad del pueblo, donde es usual encontrar objetos personales a la vista sin mayores preocupaciones. Es una vida extremadamente tranquila.
Hasta allí podría pensarse que ese lugar es una utopía, pues nada le hace falta: tranquilidad, ambiente sano, bellos paisajes, seguridad, orden, respeto y el respaldo suizo, y le están diciendo a cierto tipo de personas: venga a vivir aquí que además le pagamos por eso. Para irse a ese idílico paraje la municipalidad suiza entrega unas subvenciones que, grosso modo, se anotan a continuación:
