Por: JACOBO SOLANO CERCHIARO
Esta columna la escribo sin saber todavía el resultado de las elecciones en Venezuela, pero me atrevo a suponer, aunque ojalá me equivoque, que Nicolás Maduro será elegido presidente, no porque cuente con las mayorías electorales, sino porque tiene el respaldo de un Estado copado en todos sus poderes por el chavismo y eso le garantiza una victoria contundente. Admiro a Enrique Capriles porque a sabiendas de cómo se cocinó todo y enfrentando una campaña desigual, se lanzó para mantener un electorado que le permita ejercer algún grado de oposición en ese país que se derrumba por la polarización reinante, luego de la muerte de Chávez.





