‘Los dioses deben estar locos’ es una genial película de 1980, dirigida por Jamie Uys, y gira alrededor de una botella de Coca- Cola que lanzan desde un avión y cae en un grupo de bosquimanos y les complica la vida porque creen que los dioses la enviaron, no saben qué hacer con ‘la cosa’, como le dicen, hasta el punto de que mandan a uno de sus integrantes, Xi, inolvidable, a llevarla hasta el final del mundo, de suerte que el simpático indígena del sur de África, recorre una gran parte del continente en medio de graciosas aventuras.
De ahí el título de esta columna. Fue el presidente de Bolivia, Evo Morales, el que me la recordó cuando aseguró: ‘La Coca-Cola sirve solo para destapar las cañerías’; y otras frases más, ya famosas como ‘Los indígenas se autosuicidaron antes de rendirse ante los españoles’ y tantas que dieron pie para que se publicara un libro ‘Cien frases de Evo Morales para la historia’.
El más célebre es el dictador Maduro con su arsenal de desafueros: entre ellos: ‘Bolívar era huérfano de esposa’, ‘Sería un autosuicidio colectivo de la economía del país’ y muchas más que el mundo conoce. Mauricio Macri de la Argentina: ‘Ser políticamente correcto es decir mentiras’, entre otras; López Obrador, de México, con la desafortunada aseveración: ‘El hampa del periodismo usa mucho la calumnia’, y su antecesor Peña Nieto, entre otras, dijo: ‘Yo sentí una vez un temblor que nadie más sintió’.




