COLUMNA

 Los “pecados” de los políticos en el Cesar 

La trashumancia electoral está plasmada en la legislación penal colombiana como la acción de inscribir la cédula para votar en un lugar distinto al que reside el ciudadano y constituye un delito contemplado en el Código Penal Colombiano bajo el nombre de Fraude en Inscripción de Cédulas.

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La trashumancia electoral está plasmada en la legislación penal colombiana como la acción de inscribir la cédula para votar en un lugar distinto al que reside el ciudadano y constituye un delito contemplado en el Código Penal Colombiano bajo el nombre de Fraude en Inscripción de Cédulas.

Esos “pecados” están vigentes aquí en el Cesar, especialmente en Valledupar, Chiriguaná, Codazzi, La Paz, Bosconia, Aguachica y La Jagua de Ibirico, en donde el fraude electoral es el pan de cada día, en cada elección. 

Los políticos cometen muchos “pecados”. Muchos congresistas, gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y hasta presidentes de la república se han hecho elegir con votos fraudulentos, pero al final la fiscalía, las autoridades electorales y judiciales nunca llegan al fondo de la verdad. 

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