Trabajar con las uñas es demasiado difícil, pero cuando todo se hace con amor y sin pasiones desaforadas, nada es imposible.
Todo lo bueno que existe en el mundo proviene del esfuerzo de la gente buena, de esa que siempre ha pensado que es mejor edificar que destruir y así en cada lugar, cada día se dan esfuerzos en personas dignas de imitar, porque con su entusiasmo y amor regional, levantan historias bajo las realidades que para cualquier pesimista y pobre de espíritu nunca se darían.
No hace pocos días asistí a una pequeña y no usual reunión para la entrega de un pergamino a una institución que, muchos no tienen la mínima idea de su existencia y por consiguiente mucho menos en manos de quien radica esta obra que empieza a levantar una nueva historia dentro de la cultura y folclor de nuestra región, que con sacrificios inmensos se ha venido desarrollando por una persona a través de una familia compuesta por un padre, una madre, e hijos que, yo llamo altruistas no por ponerle un nombre a algo, sino por la expresión de amor a su región, que dicho equipo desarrolla como resultado de su esencia, la cultura, combinada con la modestia y la humildad que les ha permitido sacrificar tiempo, recursos económicos, sociales y laborales para estacionar una obra que hasta hoy ya es una realidad palpable.




