Año nuevo, vida nueva, el que terminó nos dejó cosas buenas, el cambio se ve, es incuestionable, así lo confirman las más grandes evaluadoras internacionales y el DANE. Hoy el terrorismo mediático y bodeguero tiene agotados sus recursos para mentir, nada de lo que pronosticaron ha sucedido; Colombia despega como el ave fénix pese a las tachuelas y cascarillas regadas por todos los caminos para que el móvil de Petro se pinchara o deslizara.
Todo lo han intentado, hasta su asesinato, no pueden permitir que les haya quitado sus privilegios de vivir a expensas del Estado. La tragedia que montaron por la sustitución del modelo energético ya no tiene audiencia, el informe presentado por el presidente Petro sobre el año 2024 es alentador; el eslogan sobre “el país de la belleza” está convenciendo al mundo de que el paraíso está aquí; hasta setiembre de este año, Colombia es el tercer destino turístico de América latina, 6.2 millones de turistas nos han dejado US 7.444 millones, con un crecimiento del 14% respecto al año anterior, mientras que las exportaciones de carbón solo ascendieron a US 5.800 millones, en puerto de embarque, de enero a junio.
Las divisas de la industria sin chimeneas están homologando a las que recibimos por carbón y flores, juntas. La mina del turismo es inagotable y no contamina. La mirada que revistas internacionales como The Economist tienen de Colombia le están diciendo a los mentirosos que este país sí tiene futuro.




