El jueves 25 de abril, el presidente Gustavo Petro llegó al Cesar y visitó el corregimiento de Media Luna en el municipio de San Diego. Como si se tratara de una misa de Santo Ecce Homo, al evento asistieron todos los políticos simulando preocuparse por sus semejantes, esos responsables de los grandes problemas del Departamento.
En medio del histrionismo de discursos irrelevantes, la gobernadora Elvia Milena Sanjuán y el alcalde de San Diego, Unaldo Rocha, hablaron de la parcelación El Toco, de los problemas que ha padecido y de los proyectos que se están ejecutando y que requieren de la ayuda del Gobierno nacional.
Las cosas como son. Es cierto que El Toco es una comunidad muy golpeada, está en el corregimiento de Los Brasiles, en San Diego, Cesar; el conflicto casi los acaba. El 22 de abril de 1997 en medio de la campaña de despojo de tierras, promovida por los paramilitares, con lista en mano mataron a Daniel Cogollo, líder de la Junta de Acción Comunal, y a Daniel Enrique Parada, secretario de la misma junta, esto ocurría mientras funcionarios corruptos de Incoder adelantaban trámites de compra fraudulenta de tierras y, por otro lado, los paracos desplazaban a campesinos para obligarlos a vender sin recibir nada y acelerar la ocupación violenta de esos predios.




