Desde el punto de vista formal una empresa se crea con un solo socio, pero cuando se hace con dos o más hay que cerciorarse que existan afinidades entre ellos, como modo de pensar, actuar y hasta la parte afectiva e intelectual para lograr una mejor coordinación y enlace en todos los procederes. Cuando ello no sucede deberá entonces armarse de un buen gerente o administrador, que además de idóneo para estas actividades direccionales, sea un buen sociólogo para saber qué quieren y qué piensan cada uno de los socios y como buen ajedrecista acomodar cada uno de sus movimientos con prioridad en la empresa en sí.
Cuando ya existe la empresa y por circunstancias imprevistas se encuentra en estado de deterioro y se quiere sacar adelante, entonces los balances de situación, estados de pérdidas y ganancias y estados de flujos de fondos, bajo un buen análisis de los indicadores financieros básicos nos permiten escoger los caminos de una rehabilitación efectiva, pero además un buen gerente escogido con criterios profesionales, políticos y sociales definidos y experiencia específica en los temas inherentes, es determinante.
Cuando bajo circunstancias insalvables haya que liquidarla, el orden de liquidación de los activos y los pasivos o exigibles siempre se hacen de mayor a menor liquidez y/o exigibilidad y en este caso los socios serían los últimos en despacharse si fuere necesario.




