Un hecho significativo de los muchos que observé, a partir de los resultados electorales del domingo pasado, fue la ausencia del gremio de los contadores públicos, o lo que hemos llamado “la comunidad contable”.
Hubo una candidatura que se centró específicamente en mis colegas, en abrir un espacio para ellos, en la búsqueda de mejoras para el gremio -que no es pequeño-, y la realidad es que los contadores públicos no salieron a votar por la profesión habiendo una población de más de 200 mil.
Nos vivimos quejando de la DIAN, la UGPP, las Superintendencias, las sanciones de todo calibre, la cantidad de reportes, de los órganos de la profesión: Junta Central de Contadores y Consejo Técnico de la Contaduría Pública, y hasta del caso particular de la Contaduría General de la Nación que ha sido cooptada por los politiqueros, y hasta nos quejamos de que somos vistos como “sospechosos” por el Estado.




