COLUMNA

Lluvia de sobres, que mal gusto

Asistir hoy en día a cualquier evento es un verdadero dolor de cabeza. De los tiempos de antes cuando las personas compraban libremente un regalo de matrimonio, que por lo general era una olla arrocera, y lo entregaban a los novios para su vida futura, hemos caído en una práctica inelegante, de mal gusto y hasta corroncha, la “distinguida” lluvia de sobres, que consiste literalmente en entregar dinero en efectivo para financiar matrimonios, babyshowers, despedidas de solteros, 15 años, bautizos, primeras comuniones y hasta fiestas de niños.

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Por: Jacobo Solano Cerchiaro

Por solicitud de muchos lectores, hoy repito esta columna publicada hace 3 años y la más visitada en la web. 

Asistir hoy en día a cualquier evento es un verdadero dolor de cabeza. De los tiempos de antes cuando las personas compraban libremente un regalo de matrimonio, que por lo general era una olla arrocera, y lo entregaban a los novios para su vida futura, hemos caído en una práctica inelegante, de mal gusto y hasta corroncha, la “distinguida” lluvia de sobres, que consiste literalmente en entregar dinero en efectivo para financiar matrimonios, babyshowers, despedidas de solteros, 15 años, bautizos, primeras comuniones y hasta fiestas de niños, ¿qué tal? Según las reglas de la etiqueta esta práctica sólo debe sugerirse para matrimonios en los que la pareja va a vivir fuera del país por obvias razones. 

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