COLUMNA

Llegaron los nuevos verdes

Con ciertos gestos de felicidad veo mucha gente en las pantallas de los televisores mirando el mundial de fútbol en tierra árabe. Y además, ayer varios lloran por la eliminación de Ecuador. Debo decir que me alegro, no por Ecuador, país vecino, sino por la no clasificación de Colombia ya que en sus celebraciones hemos […]

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Con ciertos gestos de felicidad veo mucha gente en las pantallas de los televisores mirando el mundial de fútbol en tierra árabe. Y además, ayer varios lloran por la eliminación de Ecuador. Debo decir que me alegro, no por Ecuador, país vecino, sino por la no clasificación de Colombia ya que en sus celebraciones hemos evitado muchos muertos y accidentes con la camiseta amarilla puesta. 

No es que sea anti deportes, ni antifutbol, lo que no soporto en la habladera de paja de los periodistas deportivos, algunos nunca han pateado una pelota de trapo, pero se creen los sabios de las jugadas, las tradiciones, el alboroto y la distracción que produce el juego, que al final ni siquiera es entretención, sino negocios de unos pocos, los demás servimos para aplaudir como luciérnagas trasnochadas.

En Valledupar donde vivo desde chico, la cosa no es distinta, el alboroto no tiene límites, ahora mayor con tanta gente no nativa de aquí y desconocen, incluso no asimilaron las buenas costumbres vallenatas, nada distinta a trabajo, campo, honestidad, bohemia y hospitalidad en abundancia, pero también su cuota de bandidos como en cualquier sociedad, pero estos suben proporcionalmente cada día. 

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