Hace unos años, en plena misa mayor, ofrecida al santo patrono Ecce Homo en la plaza Alfonso López de Valledupar, escuchaba al obispo referirse a la crisis moral por la que atraviesa nuestra sociedad, esa crisis que nos tiene al borde del precipicio, del despeñadero; esa misma crisis moral que nos pone a divagar.
Situaciones y actos que nos ponen a pensar y a preguntarnos ¿Cuál es la salida?
De ese tiempo hasta ahora, las cosas han cambiado, y no para bien precisamente; el mensaje podría tener la misma vigencia y ser tan asertivo como si se dijera ahora, porque en vez de corregirse cosas, la vaina está peor.




