Imaginemos que estamos en la caverna de Platón, pero qué cambio en la narración ha surgido en la cueva clásica; ahora se nos cuenta nada menos que la historia que cierra la gran conversación sobre justicia, verdad y cuál es el mejor modo de vivir. El Libro X, el cierre de la República, funciona como una especie de saga que a la vez desarma algunas ideas previas y plantea preguntas todavía más atrevidas.
Primero, Sócrates y sus amigos ya han discutido mucho sobre qué es la justicia y por qué el alma de una ciudad-estado justa vale la pena perseguir. Pero ¿qué pasa cuando se trata de la justicia en el alma individual? ¿Qué sucede con las recompensas que promete la justicia y las propiedades del alma cuando se enfrenta a la muerte? Aquí entra un tema central: qué es la inmortalidad del alma y qué tal si esa inmortalidad no fuera tan bonita como algunos la imaginan.
La conversación se pone más práctica y, a la vez, más provocadora. Platón se toma la tarea de desmontar la idea de que la escritura, las artes y la memoria son simples ayudas para la verdad. Él se pregunta si la poesía, la música y las imágenes que nos rodean realmente forman parte de una educación que eleva, o si, por el contrario, nos arrastran hacia emociones desordenadas y sueños ilusorios. En otras palabras: ¿la cultura y la belleza están a favor de la verdad, o pueden volverse distracciones que nos alejan de la justicia?





