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Levi y líderes sociales

Hablar de Primo Levi es dialogar con la memoria de las víctimas, es conversar de justicia y, en forma simultánea, recordar como las políticas de exterminio y deshumanización carecen de sentido.

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Hablar de Primo Levi es dialogar con la memoria de las víctimas, es conversar de justicia y, en forma simultánea, recordar como las políticas de exterminio y deshumanización carecen de sentido. En un Estado de Derecho es necesario cerrar filas en su contra. El exterminio y la deshumanización es contrario a lo humano.

Todos, sin excepción, tenemos el compromiso ético y político de promover y hacer realidad un pacto contra del exterminio del otro como tristemente está ocurriendo con nuestros líderes sociales, un pacto en el que intervenga toda la sociedad civil y todos los gobernantes.

Es lo mínimo que tiene que realizarse en el año del centenario del nacimiento de Levi. Para quien no lo conoce, él es un superviviente del exterminio nazi, de las políticas concentracionarias que implementó ese régimen de terror. Nació en Turín el 31 de julio de 1919 y murió (1987) en la misma casa en la que nació. Fue un judío sefardita y por eso, es decir, por el odio al diferente, fue objeto de persecución y terror por Hitler.

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