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Lee lo que te mueva: la lectura sin cadenas

La lectura no debería ser una tarea pendiente en tu lista de deberes. No es un castigo ni una obligación que te imponen para “ser culto” o “educarte”. La lectura es, ante todo, una puerta hacia mundos infinitos que están esperando que tú decidas cruzar.

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La lectura no debería ser una tarea pendiente en tu lista de deberes. No es un castigo ni una obligación que te imponen para “ser culto” o “educarte”. La lectura es, ante todo, una puerta hacia mundos infinitos que están esperando que tú decidas cruzar.

Esto nos lo dice la joven Natalia Sofía Cotes Manga, del grupo SM2 de la Escuela Básica de Perfeccionamiento Académico de la Universidad Popular del Cesar. Esta nota es de su autoría, la cual comparto con agrado.

Tu lectura, tus reglas. ¿Te gustan los cómics? Perfecto. ¿Prefieres el manga o las novelas gráficas? Excelente. ¿Te apasiona la ciencia ficción, el romance, el terror, la fantasía épica o los ensayos sobre videojuegos? Todas, absolutamente todas, son formas válidas de lectura. No existe una jerarquía de géneros donde unos sean más serios o valiosos que otros.

El problema no es que los jóvenes no lean. El problema es que muchas veces se nos dice qué leer sin preguntarnos qué nos mueve. Nos imponen clásicos que tal vez no conectan con nuestra realidad, cuando podríamos estar devorando historias que nos hacen vibrar, que nos mantienen despiertos hasta las tres de la mañana porque necesitamos saber qué pasa en el siguiente capítulo.

La pasión no se impone. La pasión por la lectura no nace de una lista obligatoria de libros: nace cuando encuentras esa historia que te atrapa, ese personaje con el que te identificas, ese mundo que te hace olvidar dónde estás. Puede ser un fanfic (historia escrita por fans utilizando personajes o escenarios de una obra preexistente) en internet, una novela ligera japonesa, un thriller psicológico, poesía urbana en redes sociales o un ensayo sobre tu banda favorita.

Cuando lees por pasión, no cuentas las páginas que te faltan; lamentas las que se acaban. No buscas el resumen en internet: quieres descubrirlo tú mismo. La lectura deja de ser algo que “tienes que hacer” y se convierte en algo que necesitas hacer.

Todos los caminos conducen a la lectura. Lo hermoso de leer por placer es que un género te lleva a otro, una historia te conecta con mil más. Tal vez empiezas con novelas ligeras de fantasía y terminas explorando mitología antigua. Quizás comienzas con cómics de superhéroes y descubres biografías de científicos. No hay un camino correcto, solo el tuyo.

Y sí, también está bien no terminar un libro si no te gusta. No es fracaso, es conocerte mejor. Es entender qué te apasiona y qué no. La vida es demasiado corta para forzarte a leer algo que no te mueva.

El verdadero poder de las páginas, al final, no depende de si lees en papel, en tu celular o escuchas audiolibros. No importa si prefieres historias de mil páginas o cuentos de tres. Lo que importa es que encuentres en la lectura un espacio que sea tuyo, donde puedas ser quien quieras, explorar lo que te dé curiosidad y sentir sin límites. Lee lo que te haga feliz, lo que te haga pensar, lo que te haga sentir vivo.

Porque, al final del día, cada página que eliges leer por voluntad propia es una página que te transforma. No leas por obligación. Lee por ti; lee por pasión. Lee porque quieres volar, escapar, descubrir, sentir. Porque leer da sueños. De acuerdo.  Sólo Eso.

Por: Eduardo Santos Ortega Vergara.

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