Por Imelda Daza Cotes
Ha partido uno de los grandes del arte musical colombiano. Un hombre singular, que con habilidad excepcional convirtió en poesía su cotidianidad e hizo de la adversidad su gran oportunidad. Sus poemas despertaron sublimes sentimientos y llenaron de alegría y entusiasmo los pueblos del Cesar y La Guajira donde transcurrió su larga y prolífica existencia. Con especial gratitud lo recordamos los manaureros de nacimiento y villanueveros por adopción, que tuvimos el privilegio de conocer al maestro desde su juventud.
Digno de destacar en este gran compositor fue su capacidad para sumar al talento artístico una notoria sensibilidad social que expresó en muchos cantos en los cuales con admirable melodía denunció problemas sociales y manifestó su inconformidad con una realidad social que lo conmovía. Fue un hombre solidario con su pueblo y asumió posiciones políticas que reflejaban una clara conciencia social. Del paseo SOY:“Yo soy el hombre que ha perdido el miedo para decirle a los de arriba lo que son/ de fiesta en fiesta mantienen al pueblo para que nunca estalle la Revolución/. Aquí en Colombia todo lo bueno está planeado pa’ los de arriba/ mientras que el pueblo sigue viviendo sin pan, sin techo y sin medicina”.




