Por Imelda Daza Cotes
Un acuerdo de paz exitoso es no sólo una urgencia para Colombia sino un hecho trascendente para toda Latinoamérica; la guerra además de ser una tragedia humana, complica la diplomacia, dificulta las relaciones comerciales y obstaculiza la integración regional.
La paz tiene muchos beneficiarios y aunque en sí misma no resuelve los problemas socioeconómicos despejaría el camino para que un amplio movimiento social reivindicara los derechos ciudadanos y trabajara por un nuevo modelo económico con justicia social. Las empresas transnacionales (aunque depredadoras ambientales) también se beneficiarían porque operarían en un mejor clima social y evitarían costos adicionales que la guerra impone; y el presidente Santos además de viabilizar su reelección se consagraría en la historia como el gran pacifista




