La reforma agraria de Petro, la que busca entregar la propiedad de la tierra -hay que decirlo- no atiende al problema que hoy angustia a los hogares colombianos, es decir, el alto costo de la canasta alimentaria. 24.14%.
Pero además, si el gobierno destina, en el improbable caso, 3 billones de pesos para compra de tierras y si, el convenio con Fedegan es para adquirir predios ganaderos y no agrícolas, es decir, más baratos, ello no sumará más de 160 mil hectáreas, o sea, el 0.38% del potencial agrícola del país o el 0,43% de las hectáreas destinadas a la ganadería.
En otras palabras, esas tierras adjudicadas, no van a resolver el alto costo de los alimentos ni cambiarán la estructura de la propiedad rural ni la cuestionable concentración de la tierra. Esas tierras por ser ofertadas por Fedegan, en principio, no van a producir agricultura sino en el mejor de los casos, carne, leche y gases efecto invernadero.




