El 8 de marzo, y todo el mes y más, tiene un matiz femenino especial y muy importante; esa fecha reverdece, como preámbulo a la primavera, la poesía que encarna la mujer.
“Son seres que, con amor, se entregan de corazón y cumplen con devoción, de Dios su grato fervor”.
Hoy quiero exaltar a la mujer de mi tierra, esa mujer de poder, que enaltece con fervor su paso por esta tierra para dejar huellas, huellas imborrables en un compendio de ternura y valentía, de amor sublime y de lucha incansable.
“Dijo Dios haré del mundo, un paraíso de amor, hizo la mujer y la flor, con sentir grato y profundo. Su vientre será fecundo, y le llenó de dulzura, grato perfume y ternura; que, con su aroma cautiva, y con su ejemplo motiva, mujer preciosa pintura.
“Aurora de luz divina, ensoñación y belleza, son ustedes la pureza el encanto que domina. Son esa luz que ilumina, pureza del ser… candor; del jardín la bella flor, madre, amiga y esposa, en realidad son la diosa, de la virtud y el primor.
“No hay en el mundo belleza, que se iguale a tu fulgor, prolífica al dar amor, reina de gran sutileza. Se asemeja tu grandeza, del olimpo dulce diosa, bella, grata y poderosa, lo mejor del universo, hoy compartimos un verso, en tu honor mujer hermosa”.
De esta manera podemos exaltar a la mujer de mi tierra, desde la más humilde hasta la más laureada; enseñoreada y proyectada a esos espacios que durante años le fueron negados. Y nos corresponde partir desde la diferencia, entre conmemorar y celebrar, “aunque el diccionario de la lengua española incluye celebrar como acepción de conmemorar, se prefiere conmemorar para eventos solemnes y celebrar para festejos”.
Conmemoramos a esas mujeres que dieron su vida por la justa causa de darle el valor a la mujer y celebramos a las que con tesón son ejemplo de lucha, de logros, de enjundia.
Justamente en la fecha que se desarrolló la prueba política, recordamos a la mujer que se equipara a los hombres sociales que poco creen en ellas: tenemos en el senado a Claudia Margarita Zuleta, se decidió y lo logró; Alexandra Pineda con más de 91.000 votos del partido Pacto Histórico; pero también celebramos el atrevimiento de Katia Ospino, de Darling Guevara, de María José Murgas, quienes entienden que hay que trabajar y pasar de los sueños a los hechos.
Tenemos un ejemplo de trabajo y lucha: la gobernadora Elvia Milena Sanjuán Dávila y su coequipera Shaire LucÍa Sánchez; a las mujeres de la música: ‘Evafe’ y cada una de sus reinas, con Sandra Arregocés que lidera esa constelación de estrellas. Wendy Corzo la reina soberana que enaltece las calidades de esas mujeres con acordeón en el corazón, Rita Fernández Padilla; Ángella Ramos, una cantadora excepcional; Sandra Cujia, gran amiga que se proyecta de manera especial en su deseo de servirle a Valledupar. Y tantas otras que merecen laureles.
Son muchos los nombres, es mucho lo que debemos exaltar de ellas, como conmemoración o celebración, las mujeres de mi tierra, merecen un aplauso especial y miles de pergaminos escritos con letras de oro. Sólo eso.
Por Eduardo Santos Ortega Vergara
