Por Gonzalo Quiroz Martínez.
En días pasados el experto en educación y exsecretario de la misma rama de Bogotá, Francisco Cajiao, en su columna de El Tiempo, escribió un artículo llamado “La soledad del rector”. Donde plasma unas realidades, las cuales ampliaré en ésta columna.
A los rectores de los colegios oficiales en Colombia, les caracteriza un tratamiento de segunda por parte de las secretarías territoriales. Los rectores y rectoras, son miles de hombres y mujeres que llevan el piano en las espaldas para evitar el matoneo escolar, aún contra de su propia integridad y seguridad.Se les responsabiliza de la deserción escolar como si la única variable que existiera para la deserción estuviera en las aulas. También los rectores son los únicos responsables de la calidad educativa. Afirma Cajiao: “de la buena marcha de un colegio depende que se desarrollen las capacidades académicas de las nuevas generaciones”. Pero la buena marcha de una institución educativa, no siempre depende de la exclusividad de las competencias rectorales.




