La salida del general (r) Pablo Bonilla de la Secretaría de Seguridad y Convivencia de Valledupar se merece un reconocimiento sincero. Fue un secretario que escuchó, que conocía el territorio y que le abrió la puerta a los gremios cuando llegábamos con propuestas. Eso, en medio de la crisis de seguridad que vive nuestra ciudad, no es poca cosa.
Pero un cambio de secretario no puede ser la respuesta. Crear una Secretaría de Seguridad no significa, por sí solo, que Valledupar ya tenga una política de seguridad. Eso hay que decirlo con toda claridad.
La pregunta de fondo es otra: ¿cuánto estamos dispuestos a invertir de verdad en la seguridad de nuestra ciudad? Porque cada vez que desde los gremios llevamos propuestas concretas para fortalecer la prevención, la inteligencia y la denuncia, nos encontramos con la misma respuesta: “no hay presupuesto”.
