Seguramente te ha pasado. Abres el celular y comienzas a ver las redes sociales. Te encuentras con fotos de amigos y desconocidos en playas espectaculares, celebrando ascensos en el trabajo con sonrisas perfectas, o mostrando una vida familiar sin un solo problema. Todo parece increíble, emocionante y feliz. Luego, bloqueas el teléfono y miras a tu alrededor: tu día a día, con su rutina, su cansancio y sus desafíos, no se parece mucho a ese show.
Esa sensación, esa pequeña punzada de que “mi vida no es tan interesante“, es mucho más que un simple pensamiento pasajero. Es el inicio de un problema silencioso y gigante que está afectando la salud mental de los colombianos de todas las edades. No es una exageración, los datos son claros y preocupantes.
Comencemos con los más jóvenes. Un estudio nacional reveló una cifra que debería hacer sonar todas las alarmas: cerca del 70% de los jóvenes entre 15 y 28 años muestra señales del llamado “síndrome del impostor”. ¿Y qué significa esto en palabras sencillas? Es una sensación constante de no merecer los logros que uno tiene. Es como si sintieras que todo lo que has conseguido ha sido por pura suerte y vives con el miedo de que, en cualquier momento, alguien se dé cuenta y te descubra como un “fraude”.




