Por Giomar Lucía Guerra Bonilla
Muchos entendieron entonces que la regionalización requiere en primera instancia definir los puntos de afinidad en el aspecto económico, social, cultural que permitan conocer nuestras debilidades y fortalezas y a qué tipo de acompañamiento podemos llegar mediante convenios, acuerdos, antes que los preceptos legales que bien justificados son un proceso integral complejo y menos prolongado que demandará esfuerzos, creatividad fundamentada en los diagnósticos que ya existen de las distintas esferas, que conlleven con bases bien fundamentadas a las negociaciones, con la participación consciente y decidida de la sociedad civil costeña.
Algunos pensaban que tantos impedimentos se debía a que el país todavía no estaba preparado para avanzar en un proceso de ordenamiento territorial de esta clase; los otros Corpes activos que operaban no marchaban al mismo ritmo ni coordinaban sus acciones y la Ley sobre Ordenamiento Territorial estaba en hibernación.




