“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da”. San Juan 14,27
En estos tiempos cuando la paz mundial está gravemente amenazada y las circunstancias alrededor nos presionan para sacarnos de nuestra zona de confort y arrebatarnos la poca tranquilidad que nos queda, retumban en mi mente estas palabras de Cristo.
Todos quieren que haya paz en la tierra, pero nadie puede garantizar la paz exterior porque nadie puede controlar las reacciones de las otras personas ni las circunstancias que eventualmente podrían influir en sus decisiones. Las personas y las naciones firman y rompen los tratados de paz con una regularidad aterradora. En las relaciones interpersonales y de pareja se les atribuye la responsabilidad a las otras personas con argumentos como: si tan solo entendieras o si no te comportaras así, etc.




