Por José Félix Lafaurie Rivera
Por primera vez desde que iniciaron las negociaciones de paz, la sociedad está aterrada con las mil y una exigencias de las Farc. Sus pretensiones, hasta el momento, son tan inverosímiles como irrealizables.
Sus intereses político-estratégicos, rebasan cualquier cálculo presupuestal, político y temporal. Aunque, si de algo ha servido la sumatoria de demandas, ha sido para notificarnos que esta apuesta del narcoterrorismo para refundar el Estado, podría salir muy costosa y hacer inviable un acuerdo, con este o cualquier otro gobierno.
La propuesta no es otra que la expresada en su “Octava Conferencia Nacional”, de principios de los 90. El objetivo: materializar –por la vía política, armada o la combinación de ambas– una reforma política, económica y social del Estado. Lo que explica por qué permanecen en La Habana.




