Por: Leonardo José Maya
Poco después de nacer vino a verme una mujer muy linda a quien yo no conocía. Recuerdo muy bien su perfume de jazmines y la suave melodía de su voz. El mundo era muy nuevo para mí pero grabé con atención las hermosas palabras que dejó en mis oídos, yo no conocía las palabras, ni por supuesto a las mujeres, pero ambas marcaron mi destino desde ese primer instante.




