Por Jarol Ferreira Acosta
1. Desde hace meses ella estaba anoréxica por el cáncer. Era una lucha titánica hacer que tragara cada bocado de alimento, medicamento o incluso beber un sorbito de agua. Todos los días amanecía diciendo que se quería morir; me pedía que la ayudara, que no dejara que le dieran más comida, que la acostara, que tanto que ella me quería, en cambio yo…
Yo la adoraba, aunque no estuvimos de acuerdo en muchas cosas, la adoraba. Y ella a mí, por eso no pude ayudarla a acelerar su deceso como me pedía. Vamos mami- le decía- tienes que comer. Y le daba una palmadita en el brazo. Tienes que comer- le insistía, desesperado.




