El viernes anterior, en el auditorio de la Fundación Universitaria del Área Andina, sede Valledupar, fue presentada la novela ‘La noche de las velas azules´, de Mary Daza Orozco. Entre los participantes: Luis Barros, Yanitza Fontalvo, Leda Rodríguez y quien esto escribe.
De mi intervención, estos fragmentos: “La literatura es un acto de gratitud con la vida que, por lo mismo, excede todos los fines. Dar palabras al viento puede ser el ejercicio absoluto de la libertad”. Mary Daza Orozco, en su consagración de lectora y escritora, ha hecho fecunda su imaginación y creatividad; ella sabe que para ver y narrar la realidad la imaginación es imprescindible. Y es evidente que en su narrativa hay una atmosfera poética y un sentido de la belleza y la armonía; por eso dice: “La historia de los actos violentos es mi propuesta estética desde cuando comencé a escribir mis novelas, pero tenía que matizarlos con metáforas y párrafos de profundo lirismo para que no se me convirtieran en unas novelas de horror”.
‘La noche de las velas azules’ es la narrativa de la violencia que hace tantos años nos azota. La presencia de grupos armados, los permanentes actos de terror, mujeres que buscan a sus familiares, y en ocasiones adoptan muertos como terapia para aminorar el dolor por los desaparecidos. Ese horroroso proceder de tirar al río los cuerpos destrozados. Un jefe victimario configura un dantesco escenario: “Si al río Magdalena le sacaran el agua, sería el cementerio más grande de Colombia’”.




