Equivocado está quien dice que ya es hora de darle la bienvenida a la mujer a la vida pública, porque hace décadas que forma parte de ella. Lo que sí amerita una congratulación es una nueva posición de las féminas, en torno a una revisión de su rol en la comunidad y en sus aportes a la misma, desde su condición de mujeres, que no por ser diferente es inferior a la condición masculina.
En lo que sí no debe haber dudas es en lo relacionado con la posición de la mujer en el mundo actual, muy diferente del hombre en cuanto a derechos y oportunidades.
Pese a la incertidumbre, la mujer podrá provocar, en estas elecciones al Congreso, su cuota participativa a un sistema de gobierno paternalista, con parlamentarias nativas como Imelda Daza Cotes, Alexandra Pineda, Sol María Liñán.




