COLUMNA

La moción de censura

La moción de censura es una figura jurídica propia de los países con sistema parlamentario, como es el caso de España, Reino Unido y Francia…

canal de WhatsApp

La moción de censura es una figura jurídica propia de los países con sistema parlamentario, como es el caso de España, Reino Unido y Francia. Colombia, mediante artículo 29 de la Ley 5/1992 adopta esta figura definiéndola en los siguientes términos: “Por moción de censura se entiende el acto mediante el cual el Congreso en pleno, y por mayoría absoluta, reprocha la actuación de uno o varios ministros del Despacho dando lugar a la separación del cargo”. Hacemos énfasis en esta última frase: “dando lugar a la separación del cargo”, porque en los 31 años de vigencia de esta norma, y hasta donde se tiene noticia, son muchos los ministros del Despacho sometidos a este mecanismo, pero sin resultados plausibles, pues en ningún caso la moción ha logrado su cometido.


Haciendo un ejercicio retrospectivo donde más cerca se estuvo de separar del cargo a un ministro, fue el sonado caso del titular de la cartera de Defensa en el gobierno del Iván Duque Márquez, nos referimos al abogado y comerciante, Guillermo Botero Nieto quien fue objeto de una moción de censura por un operativo militar donde lamentablemente murieron varios menores de edad. Dicha moción de censura tenía todo para prosperar, sin embargo, poco antes del debate en el Congreso, el censurado ministro renunció a su cargo. Posteriormente fue nombrado (¿premiado?) embajador en Chile por el presidente.
El citado caso demuestra palmariamente la casi nula inoperancia de la figura que en nuestro concepto ha servido para tres cosas: para nada, para nada y para nada. En el caso de marras, primaron más los intereses políticos que la vida de esos jóvenes reclutados de manera forzada. Paradójicamente, fue el Centro Democrático el que le brindó un apoyo irrestricto al ministro censurado. Hoy clama por una paz sin impunidad. ¡Qué horror!


En síntesis, el “injerto jurídico”, no resultó compatible con nuestro sistema y una vez más se nos olvida que esto es Cundinamarca, que no Dinamarca. Nuestro país es muy complejo, y lo que funciona en otras latitudes aborta en nuestro territorio. Ello nos obliga a ser creativos, evitando copiar modelos extranjeros llamados, como en este caso, a fracasar estrepitosamente.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR