Por: Valerio Mejía Araújo
“¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y mezcló con tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado” San Lucas 13:20-21
Sin una clara revelación de lo que Dios desea hacer en la iglesia, no podemos avanzar con una fe vencedora. Cuando la meta principal de nuestra fe es sólo mantenernos a salvo de las circunstancias, nuestra fe es menos de lo que Dios espera. Jesús tenía en mente mucho más para nosotros que simplemente sobrevivir. Estamos destinados a vencer. Cada encuentro con Dios es una invasión del Todopoderoso a nuestra desesperante situación. Ese es nuestro gozo.




