Por Marlon Javier Domínguez
Habían pasado casi tres años desde que aquella aventura comenzó, y en las memorias de todos se encontraba la cálida mañana de verano en la que un extraño, luego de haber propiciado la más grande de las pescas jamás vista, les invitó a dejarlo todo y a irse con él.
Parecía una locura, era en efecto una locura, pero algo había de apasionante en las palabras del nuevo maestro, su mirada intensa, la autoridad con la que hablaba, su sinceridad, la promesa de liberación, el cambio político y religioso añorado para todo un país… La vida como hasta entonces la conocían terminó y, en el mismo instante, inició una nueva vida para aquel grupo de entusiastas que apostaron el todo por el todo al seguir a un maestro de ignorado pasado y de futuro incierto.




