Que la Superintendencia Nacional de Salud haya dispuesto la intervención forzosa para administrar el hospital Rosario Pumarejo de López, corresponde a un actuar dentro del marco de las competencias y funciones de esa entidad, como máximo órgano de inspección, vigilancia y control del Sistema General de Seguridad Social en Salud.
Tomar una decisión de intervención funcional de un hospital y de instalar un gerente – interventor, si se mira objetivamente hablando, es una decisión consecuente con los incumplimientos de un plan de mejoramiento y la acumulación de deficiencias en los indicadores administrativos, asistenciales, jurídicos y financieros.
La decisión tomada por la Superintendencia de Salud es un asunto serio, donde un hospital de referencia para la región estará a cargo de un agente especial interventor designado por la Supersalud, quien buscará estabilizar las finanzas, corregir los problemas administrativos, y seguramente garantizar el cumplimiento de los protocolos de habilitación contemplados para un centro de salud, más aún por su alta complejidad.




