El riesgo de un racionamiento simultáneo de energía eléctrica y de gas natural en Colombia es real, no es alarmismo y quienes lo hemos venido advirtiendo no somos catastrofistas, como se nos ha endilgado por parte de los escépticos, especialmente desde el Gobierno Nacional. Su materialización dependerá de las condiciones hidrológicas, de la disponibilidad de combustibles para la generación térmica y de la rapidez con que se adopten medidas de contingencia.
El cuadro actual es patético: la demanda de energía crece a un ritmo endiablado del 5,75 %, alcanzando una demanda máxima histórica de 261,86 GWh/d y con tendencia a seguir creciendo debido al aumento del consumo atribuido a las altas temperaturas y a la creciente movilidad eléctrica, al punto de que la demanda supera en este momento en 1.971 GWh/año la oferta de energía firme.
Es más, según XM, que es la empresa que opera el Sistema Interconectado Nacional (SIN) y administra el mercado mayorista, actualmente, en horas pico, que es cuando la demanda de energía es mayor, la capacidad instalada sólo está en capacidad de cubrir hasta el 90 % de la demanda; es decir, se presenta un descalce del 10 %.
