IAquel cuatro de febrero
de mil ochocientos trece,
Valledupar amanece
con temple firme de acero.
Se enciende en el pebetero
un clamor de efervescencia,
el pueblo toma conciencia
cansado de las cadenas,
la heroína Loperena
da el grito de independencia.
IIEn tal memorable fecha
el Cabildo firma el acta,
que la heroína redacta
contra el tirano que acecha.
Como rugidos de flechas
la libertad ya se siente,
la Loperena valiente
quema el escudo del Rey,
y proclama en esta grey
el sentir independiente.
IIIEl grito de independencia
primero fue en Cartagena,
pero aquí la Loperena
fue una chispa de insurgencia.
Desbordada la paciencia
de libertad se ilumina:
la verdad es luz divina
que en el corazón florece,
y la injusticia fenece
con sus corceles de espinas.




