Por: Julio Mario Celedón
Hace unos años escribí en este mismo diario una columna que titulé Envidia Museológica, en ella describí toda esa “avalancha” de gratas y mágicas sensaciones que sentí cuando estuve conociendo en Barranquilla El Museo Del Caribe, expuse mi inquietud acerca de la imperiosa necesidad de crear un Museo en Valledupar, debido a que la memoria histórica de nuestro más rico patrimonio cultural como lo es nuestra música vallenata se está perdiendo, pues no estamos preservando debidamente el valioso legado de nuestros juglares, un folclor conocido a nivel mundial y el cual mueve millonarias sumas de dinero en actividades desprendidas directamente de el, debería tener un sitio en donde se le rinda culto, si bien es cierto que tenemos el majestuoso Parque de la Leyenda, allí solo podemos ir a escuchar nuestra música y ver los espectáculos, pero en la actualidad no es un lugar en donde podamos empaparnos de la historia del vallenato.
La creación de el CCMV, valiosa obra que sin duda alguna se convertirá en uno de nuestros mayores patrimonios y la cual ayudará en gran manera a difundir nuestra cultura, es un logro importantísimo y debemos agradecer al Gobernador Monsalvo por esta iniciativa y las inmensas ganas que le ha puesto a la gestión de la misma, tocando puertas, jalonando recursos, mostrando la importancia y la real necesidad de materializar esta maravillosa propuesta cultural y sobre todo por darle el enfoque y la altura que un proyecto de esta magnitud requiere.




