A pesar de que la naturaleza jurídica de las entidades no se lo da la equivocada manera como en ellas se toman las decisiones, si es claro que en el imaginario colectivo se puede generar la confusión, toda vez que el manejo de lo público se haga evadiendo las disposiciones de planificación, contratación, ejecución y control del gasto. Es el caso de la Gobernación del Cesar.
Pero solo tengamos en cuenta esta desazón como referente de lo que no se debe hacer y mucho menos, seguir haciéndolo. Los organismos de control del estado se encargarán de castigar las conductas que determinen como punibles o seguir brillando como entes inoperantes frente al delito.
Como sociedad civil, en uso de la beligerancia política, nos corresponde mantener la lucha a favor de políticas incluyentes, en las que no solo se vean favorecidas cuatro personas o se imponga el capricho de un reyezuelo, sino que sea, el hasta ahora sufrido pueblo del Cesar, quien sienta llegar a sus hogares la mano del Estado, en compensación al negativo impacto que genera la extracción de los recursos naturales reservados por la buenaventura en nuestro subsuelo.




