Por Rodrigo Bueno Vásquez
Las normas de protección al consumidor dicen que el consumidor y el usuario son la misma cosa, y que a ambos deben proteger las autoridades.
La protección se extiende a todo aquel que no ha podido llenar a satisfacción una necesidad personal al utilizar el bien o servicio, aunque hace tiempo un funcionario más papista que el Papa le exigía a los locatarios que presentaran la autorización del leasing para reclamar por los defectos del vehículo, a pesar de que eran usuarios del mismo.




