Escribir sobre la vida de José María ‘Chemita’ Núñez nos llevaría miles de páginas que se convertirían en un gran libro, el cual describiría a un hombre de grandes virtudes y talentos pero sobretodo un vallenato ancestral, con una mente prodigiosa, envidiable que nos invitaba a navegar por la historia, acontecimientos y personajes de Valledupar, Colombia y el mundo; tenía el cosmos en su mente, con sus temas predilectos, música, deporte y política.
Bien lo describo cuando llegaba a la casa del barrio Obrero, donde la Familia Maestre, ahí se daban cita los tertulios y amigos que llegaban a compartir anécdotas y temas del acontecer, la anfitriona de la casa y quien atendía con amor y regocijo a todo el que llegaba, mi madre ‘Chanda’, lo recibía con un tinto y una arepa de queso.
La voz de ‘Chemita’ Núñez era inconfundible, alegre y emotiva, siempre portando su maletín donde llevaba sus herramientas de trabajo, para ejercer el oficio de electricista, ese que llevo con altura para sostener su núcleo familiar; algo que nunca le faltaba era el periódico debajo del brazo y una agenda donde anotaba en forma ordenada diversos acontecimientos nacionales e internacionales, este buen hábito , fue emulado por el suscrito, lo cual considero que ha sido una de las enseñanzas dada por ‘Chemita’, quien es un referente para la familia y la sociedad en general.




