COLUMNA

La esperanza intacta

En una de sus más recientes columnas, la cual tituló “Esperanza de vida”, citaba que algunas personas pensaban que escribir sobre estos temas es una bobería, una payasada, pero que prefería ser bobo y payaso que andar en otras actividades que no son de su gusto y no lo atraen…

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Pasados ya dos años desde el inicio de la terrible pandemia por covid-19, que ha dejado grandes estragos en todo el mundo, muchas reflexiones han surgido alrededor de miles de historias que se han tejido en la retina del tiempo y que tristemente algunas han desnudado el lado mezquino y la falta de solidaridad que envilecen al ser humano.

Y sin querer predicar sobre la realidad del mundo y solo tratando de dar un pequeño toque certero y afinado sobre esas acciones cargadas de generosidad, que seguramente hacen que Dios no pierda la fe en la humanidad, quiero resaltar también la loable labor del señor José Aponte Martínez, columnista de El Pilón y quien goza del aprecio de todos, no solo por su buena pluma, amor por Valledupar y excelente sentido del humor, sino también por poseer un corazón magnánimo, que con 80 años, brilla con la fuerza de mil soles cuando se trata de ayudar al más necesitado.

Escucharlo hablar con la voz entrecortada y con profunda preocupación sobre Antonella, una bella niña de 2 años y que padece una terrible enfermedad, denominada atrofia muscular espinal – AME–, que le impide caminar, correr y disfrutar de los primeros pasos de la vida, nos invita a reflexionar sobre el amor al prójimo, pero también a destacar las historias donde brilla perennemente la generosidad, esa misma que el señor José Aponte engalana con las mejores intenciones y acciones para dibujar esperanza en el rostro de un pequeño ángel marcado por el sufrimiento.

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